La necesidad de escribir nos lleva a hacer cualquier cosa. Incluso a escribir un blog. Este, particularmente, va de todo lo que me gustaría poder hacer nuevamente, de lo que no quiero tener que hacer y de lo que siempre haré, aunque todos me pidan por favor que ya no lo haga.
Recuerdo cuando era chica cómo detestaba que me dijeran "nena", porque los adultos suelen darle a esa palabra un tono sobrador y superado, como queriendo que sepamos que no entendemos nada de nada y solo somos unos boludos a los que le falta andar muchos Kms. De adolescente se incrementó mi repulsión por ese término, porque en esa edad va sugerido con un tonito libidinoso que supongo que a ninguna mujer le debe gustar.
Y ya de "adulta" la palabrita recobró el significado de la infancia, pero incorporó el de la adolescencia. Es decir que si ahora me dicen "nena" siento que me tratan como una boluda y que hay algo insinuante y bajo en la pronunciación de esa palabra chota.
Por eso les pido que si leen este blog, y les gusta lo que en él aparece, o si lo odian, o si les parezco una boluda, o me quieren insinuar cosas obsenas o simplemente recomendarme que me dedique a otra cosa, por favor: díganme CUALQUIER COSA.
Pero no me digan NENA
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