Nena de Hiroshima
☠ Crónicas atómicas☠
lunes, 17 de noviembre de 2014
Omar... quiero dinero
No creo que Chabán mereciera morir así. No lo justifico. Entiendo que no tenía las cosas al 100 % como correspondía. Pero también entiendo que los argentinos a la hora de hacer catarsis y caerle a otro encima somos bastante hipócritas. Porque SOMOS ASI. Nunca tenemos todo al 100% si podemos tenerlo al %70 pero mas barato. No nos fijamos si nuestro culo está sucio porque es mucho más fácil mirar el del otro (y no tenés que esforzarte, solo basta con caminar unos pasos atrás)
Por otra parte entiendo también el dolor de los familiares de las víctimas, pero siento que las hicieron partícipes de una movida política muy sucia, y a la vez tanto Chabán como Ibarra fueron el típico "cabeza de turco" de un problema muchísimo mayor que vivimos a diario y del cual somos partícipes porque los argentinos SOMOS ESO. Si lo podemos arreglar con un amigo, se hace. Hay que pasarle un billete para q te den el registro? se hace. Pero cuando son nuestros hijos los que mueren calcinados, ahi (pero recien ahí eh, ojo) salimos a echar putas contra este y aquel y queremos la cabeza de alguien. No importa de quien, ni siquiera importa si nos usan como instrumento político burlandose de nuestro dolor. CULPABLES. Y ya con eso estamos tranquilos.
No creo que Chabán mereciera morir así, hizo mucho por la cultura de BsAs en años en que todo era realmente difícil. Tampoco creo que fuera un santo al que habría que canonizar (por algo Luca le reclamaba fervientemente "Sergio, OMAR, quiero dinero, quiero dinero)
Pero si creo que mientras gente que provoca muchísimo daño siga manejando grandes empresas y cenando con la elite de la política y la economía de nuestro país y no se le cuestione el daño y la marginalidad que provocan, y que mientras haya un solo argentino que "ventajee" con la posiblidad de no pagar, de no hacer lo correcto si no es extremadamente necesario, de evadir cuanta responsabilidad sea factible, entonces seguiremos siendo dignos merecedores de eternos Cromagnones. Y no hablo de los pibes que murieron porque se me retuerce el alma de pensar en la vida que tenían por delante. Hablo de Cromagnones hipotéticos, donde mueren chicos, donde otros viven en la desigualdad, donde se quema el futuro de generaciones enteras. Los argentinos somos Chabán, hasta que aparece un Chabán a quien culpar.
jueves, 21 de agosto de 2014
Culpa y castigos
Si la culpa es mia, o tuya, o de todos, no es lo importante. Lo importante es el contenido de la culpa. Desde que lugar nace. Hacia donde se dispara. Quienes quedan heridos en la balacera. Cuantos perdones se necesitarán para sanear el terreno, si es que existe dicha posibilidad.
Vivimos pensando en culpas, viendo la manera de echar culpas ajenas o atormentandonos por culpas propias. Para mi es insalubre. Para la religión católica, por ejemplo, es la base de todo. Nunca voy a olvidar lo que alguien me contó acerca de un colegio de curas al que asistía su padre. En los baños había un cartel en el que se leía:
"MIRA QUE TE PUEDO VER
MIRA QUE TE ESTOY MIRANDO
MIRA QUE HAS DE MORIR
MIRA QUE NO SABES CUANDO"
Hace falta decir más? Culpa en estado puro.
Y con culpa crecemos. Hasta culpa de nacer cargamos.. aquello del pecado original tan simpático.
No encuentro un sólo ejemplo donde la culpa ofrezca algo bueno.
No se de culpar, ni de culparme. No entiendo el concepto de culpa ni de castigo.
Pero se ve que la vida es más fácil de pilotear cuando encontramos a quien culpar y nos sentimos livianitos.
miércoles, 20 de agosto de 2014
Anécdotas
Después de mucho dar vueltas sobre filosofías baratas e historietas pasadas, llego a la conclusión de que la vida no es otra cosa que las anécdotas que coleccionamos para contar de viejos. Y yo de esas quiero tener muchas. El que no vive no tiene nada interesante para contar. Y no me importa si la mayoría de las anécdotas tratan sobre errores cometidos, porque el que no hace no se equivoca. Y prefiero equivocarme a la incertidumbre de lo que podría haber sido. Por eso tengo una especie de llamador de ángeles que hace ruido cada vez que pasa una futura anécdota cerca. Y por supuesto trato de no dejarlas pasar.
lunes, 9 de junio de 2014
El fuego sagrado
De pronto me encontré a mi misma más serena, más sabia, diciéndote que la vida es como un tanque enorme repleto de helado. Y vos me miraste con tus enormes e inocentes ojazos, que por un momento en la charla previa se habían aguado un poquito, y simplemente lo vi. Estaba ahí dentro de tus ojos, quemandote. Vi el fuego sagrado, el élan vital. Y me sentí feliz porque entendí que estas completo. Que no te falta nada. Como un padre que le cuenta los deditos a su hijo recien nacido esperando que estén todos, yo conté una por una las aristas de tus sueños y estaban intactas. Verifiqué las curvas de tus latidos y trazaban un dibujo hermoso e imperfecto digno de cualquier almita potencialmente destinada a ser un gran espíritu.
Entonces filosofé, sólo para que me entiendas, fabricando una parábola a la altura de tus conceptos. La vida, hijo, es un gran tanque repleto de helado. Por una, dos o tres anginas que puedas sufrir durante el banquete, no vas a dejar de comerlo. Y como es gigante y te va a llevar un tiempo terminarlo, puede que incluso tengas que sacar las basuritas que vayan cayendo en el helado para poder seguir disfrutandolo sin problemas. Y vas a encontrar quien te ayude cuando alguna parte se te esté derritiendo porque te quieren y quieren que aproveches bien ese regalo. Y también vas a tener que cuidarte de alguno que otro que pase escupiendo helados ajenos. Pero nunca y en ningun caso, a pesar de las anginas, las basuritas, los escupidores furtivos, dudes de que ese premio, ese heladote delicioso, merece la pena ser disfrutado, todos los días, despacio, saboreando cada cucharada (incluso las amargas, que nos enseñan que parte no queremos volver a degustar)
Y ahora, feliz de haber vislumbrado en tu interior el calorcito de tu propia hoguera, me voy a dormir mientras sigo saboreando el helado de mi propia vida, que un poquito, en su parte mas sana y dulce hijo, sabe a vos.
jueves, 24 de abril de 2014
Civilizalvajismo
El 19 de abril fué el día de los Pueblos Originarios de la Argentina.
Seguramente el 99% de la población de este hermoso país no lo sabía.
En nuestro país se habla de solidaridad, de Patria, de pertenencia, pero yo no veo que nos preocupe demasiado a quienes pertenecía realmente este territorio.
Hablamos de reivindicar las costumbres y tradiciones de nuestros antepasados inmigrantes, en su mayoría españoles e italianos, pero no hablamos de reivindicar el derecho de pertenecer de esos pueblos olvidados y masacrados.
En estos días tuve la mala suerte de tener que escuchar comentarios acerca de inmigrantes de países limítrofes y la relación entre falta de trabajo y trabajo inmigrante.
Pero no se habla de la falta de predisposición al trabajo de muchos habitantes de nuestro suelo.
Se comenta en todo el mundo la belleza de nuestros paisajes y la maravilla de nuestra riqueza natural, y nos jactamos de tener un país con los 4 climas y latitudes de ensueño que a todo turista hipnotizan. Pero nada se dice de los espíritus que habitan esos bosques, esas selvas, llorando injusticia por lo que les han arrancado.
El enorme Eduardo Galeano escribe en su libro "Vagamundo y otros relatos":
Nunca entendimos bien la idea de civilización."Estaban parados en una esquina de la capital, el jefe y, tres de sus hombres, sin miedo. No los sobresaltaba el vértigo del tráfico de las máquinas y los transeúntes, ni temían que los edificios gigantes pudieran desprenderse de las nubes y derrumbárseles encima. Sus corazones se compadecían de los millones de ciudadanos que les pasaban por encima y por debajo, por los costados y por delante y por detrás, sobre piernas y sobre ruedas, a todo vapor: “¿Qué sería de todos ustedes –preguntaban lentamente sus corazones- si nosotros no hiciéramos salir el sol todos los días?”
Nunca entendimos nada, a decir verdad.
Si es más lo que perdimos que lo que ganamos con el avance de la cultura europea y sus espejitos de colores y sus biblias cubiertas de sangre, no interesa, porque somos "civilizados" y no "salvajes".
No es salvaje bendecir las mismas armas que matarán luego a miles de "hijos de Dios".
No es salvaje someter al que piensa distinto y obligarlo a obedecer en nombre de nuestros credos.
Es muy civilizado tomar todo, aún lo que no nos pertenece, por la fuerza y llamando a catequizar a diestra y siniestra.
¿En qué mundo es llamada civilización una cultura que pisotea, desangra y saquea todo a su paso? Por supuesto, en el mundo occidental.
¿Qué clase de bestia baña un suelo con sangre de niños, de mujeres sometidas y ultrajadas, de ancianos?
Bueno, pues la misma que justifica todo en nombre de su Santidad.
No somos más que salvajes con un buen agente de marketing.
No somos dignos de estas tierras y de la sabiduría de esos hombres.
Besando cruces, odiando todo lo distinto.
Vergüenza de esta "civilización"
jueves, 10 de abril de 2014
Partido chivo, nenas...
Nací en un barrio donde se habla de fútbol, se respira fútbol, se vive del turismo futbolero. Crecí a 2 cuadras de la cancha de Boca y todo en mi vida, de alguna manera, tiene relación con el fútbol, o el club, o el barrio de mis amores.
Pero por ser mujer siempre tuve que padecer comentarios relacionados a la inhabilitación del género femenino en materia de deportes "masculinos".
Por supuesto que me importa muy poco lo que digan porque nadie tiene la facultad de venir a decirle a uno que es lo que uno siente. Los sentimientos son meramente subjetivos y lo que para otro es la felicidad, tal vez para mí sea solo una foto, o una anécdota, o un pedazo de papel sin sentido.
He tenido discusiones infinitas sobre la mujer y el fútbol con las que nunca llegué a nada, porque no hay peor sordo que el que no quiere oír. Hay gente que necesita con desesperación encasillar a cada persona que conoce o a grupos de personas, con el afán de no darse cuenta de que, en realidad, no sabe nada de nadie.
Los prejuicios siempre me parecieron una carencia de cultura y de tolerancia muy triste.
Yo sé lo que el fútbol significa para mí y no veo porque podría ver X hombrecito necio a decirme que yo no entiendo, o no siento como un hombre.
Nadie puede increparme diciendo que yo no sé lo que es llorar porque mi equipo perdió... o porque ganó, o lo que es gritar tan fuerte un gol que la garganta te queda como un papel de lija y te abrazás con el primero que tenés a mano porque la alegría es tanta que la tenés que compartir..
De todas formas las mujeres estamos acostumbradas a esta clase de "separatismo deportivo". Aunque debo reconocer que un poco rompe las pelotas.
Deberíamos dejar de fijarnos tanto en QUIEN dice y más en QUE dice. Deberíamos celebrar más y condenar menos. Si no fuéramos tan básicos viviríamos mucho más pendientes de compartir que de excluir.
Vivir a la defensiva no nos hace más cautos, sino menos inocentes. Y eso en ningún caso es algo feliz.
Avanzar atacando al otro como si fuera el enemigo no nos hace más inteligentes, sino menos sensibles.
Tirar un centro para después hacer la personal no nos hace más solidarios, sino menos compañeros.
Y esperar un buen lateral cuando en la línea hay puro manco...
Hay muchos hombres a los que le hiere el orgullo y hasta la libido que una mujer sepa más de fútbol que el.
Y hay otros que disfrutan porque pueden compartir con su mujer un buen partido, un comentario..
Cada uno elige en que arco quiere estar, no?
Abrazo de gol, muchachos.
domingo, 6 de abril de 2014
Fracaso del consenso
No se si le tenemos tanto miedo a la muerte como al sufrimiento. Si nos asusta tanto equivocarnos de persona, o en realidad el miedo es a la soledad.
Nunca fui de temerle a la soledad. De hecho, la disfruto bastante. Debe ser que cuando estamos solos no tenemos que escuchar opiniones ajenas, ni llegar a consensos en los que siempre hay uno que se queda con la sensación de haber sido estafado.
Podría decirse que es bastante intolerante de mi parte. Tal vez lo sea. Pero no me gasto en ocultarlo. Así soy. Me cuesta mucho consensuar y no sentir que me están cagando. Seguramente es por eso que no sirvo para conformarme y me rehuso a dejar de vivir en pos de ser feliz.
Es muy probable que por estas características de mi persona a los demás les cueste también aceptarme como soy. Porque hay como una costumbre instalada de resignación y de "encajar en sociedad" y de hacer lo que "se supone", con la que jamás estuve de acuerdo y que repudio bastante.
No quiero ser lo que debería. Quiero ser como soy . Y no resignar ningún aspecto de la felicidad en el intento. Por todas estas cosas es probable que me muera sola. Ni siquiera me gustan los gatos como para ser "la vieja de los gatos" Pero hoy por hoy no me desvela nada de eso.
La vida es demasiado corta como para desperdiciarla no siendo feliz. Cada día debería ser una oportunidad de ser un poco más feliz. Y si no lo es, probablemente sea bueno y acertado cambiar el rumbo.
jueves, 27 de marzo de 2014
Conflicto Indecente
Las clases comenzaron en todas partes. Excepto en Provincia de Buenos Aires. Sin embargo la paritaria Nacional no está cerrada. Por el contrario, se siguen reuniendo y de a poco llegando a soluciones (lo anunció la titular de CETERA, no lo estoy inventando yo)
Entonces si se puede dialogar mientras los chicos están en las aulas como corresponde, no veo que diferencia hay entre los gremios del resto de la Nación y los de la prov. de Buenos Aires, aunque lo único que se me ocurre es que hay una enorme injerencia política en todo esto y no hay ningún tipo de voluntad de solucionar, sino mas bien de torcerle el brazo al otro.
APOYO ABSOLUTAMENTE el reclamo docente por un salario mas justo. Pero también me gustaría que se acuerden los señores que manejan los gremios docentes, que no entran en las aulas ni se rompen el alma laburando como esas maestrar que día a día contienen y educan a nuestros hijos, que además de ser un espacio necesario por lo que la educación en sí implica, también hay chicos que van a la escuela sin comer, y comen gracias al comedor escolar. Pero como siempre, no son los chicos el punto. El punto es que se vaya Scioli, que Baradel no nos moje la oreja, que Macri, que Cristina y laputaqueloparió.
Por lo tanto lo que me queda de todo esto es: que lejos estamos unos de otros. Unos reclamando lo justo, otros aprovechando para sacar réditos políticos de todo esto, y lamentablemente los de siempre, los que nacieron sin estrella, esperando que esas puertas se abran para entrar a un lugar parecido a un hogar, donde se enseña, se come y se recibe y se da amor
viernes, 21 de marzo de 2014
Playas oscuras
Las tardes en la playa eran otra cosa. Esas tardes con aroma a brisa marina y sueños por cumplir... como las extraño. Hasta la poesía era menos cursi, el alcohol menos necesario y las sonrisas más genuinas.
Pero como todo, eso tampoco duró para siempre. Y mirá que hicimos el esfuerzo...
Ya es conocidísima la idea de "dónde irán ... cuando.." (rellenar con lo que se prefiera: besos-personas, palabras-silencio, etc...)
Pero realmente me gustaría saber dónde están ahora nuestras carcajadas adolescentes, nuestro desprejuicio, nuestra falta absoluta de vergüenza, nuestras canciones que hablaban de amores reales e imperfectos y de vicios y caprichos, que tanta gracia nos causaban. De verdad quisiera encontrar el lugar dónde fueron a parar todas nuestras tardes de agua salada, arena en el pelo y de gritar porque sí, porque liberaba, porque era lindo caerse desparramado en la arena sin saber porque reíamos tanto, que la risa se hacía llanto y tos...
Realmente quisiera saber dónde estamos nosotros, los que fuimos tanto y a la vez tan poco. Los que luchábamos contra todo, por el solo hecho de disentir. Los que no pensábamos en el futuro como si no hubiera un mañana, cómo si todo fuese a terminar cuando el sol caía y cada uno volvía a su casa.
Si pudiera encontrar ese lugar, si existiera realmente un sitio donde van a parar las cosas maravillosas de la vida, no dudaría un segundo en correr hacia allá. Aunque sea un rato, para espiar, para respirar ese aire repleto de alegría y de impunidad.Un rato... solo un rato.
Y no por eso digo que la vida no sea buena ahora, que no haya cosas bellas en ella que disfrutar. Tampoco esto va de esa tontería de que los mejores años ya se fueron, porque los mejores son los que uno quiere que así sean.
Lo que en realidad extraño es esa nena ridículamente crédula, que se reía de todo y no dudaba de nada.
Esa nena que un día, a orillas del mar, masticando odio, tuvimos que matar. Y luego hubo que sepultarla para que jamás volviera a entorpecer nuestro albedrío.
La llamaban INOCENCIA. Y ahora solo lloramos evocando su recuerdo, porque sabemos muy bien que era lo más preciado que jamás tuvimos y no fuimos capaces de cuidarlo
sábado, 15 de marzo de 2014
Breaking the girl
Las melodías que no podemos olvidar están adheridas a cosas que no queremos dejar en el pasado.
Las sombras que no iluminamos están debidamente domesticadas, a la espera de renacer en algún suspiro, alguna mirada sobre el horizonte.
Y todas y cada una de las palabras que no dijimos se unirán una noche, para torturarnos en un doloroso aquelarre de verdad y dejarán un espasmo eterno que será imposible de evitar.
Las palabras no dichas no son más que balas perdidas, cuya única e inexorable dirección es el centro de nuestro ser. Algún día, inevitablemente, nos atravesarán.
jueves, 13 de marzo de 2014
Canción de redención
Hace como 3 horas se cortó la luz.
En casa cuando se corta la luz pasan cosas lindas. Se desenfundan instrumentos, el patio se llena de reposeras en ronda, la música empieza a llenar todos los rincones oscuros. Y de repente descubro que mi hijo mayor, con tan sólo 9 años me pide temas. Temas que jamás hubiera imaginado que el pudiera pedir. Y no sólo los pide, los canta. Completos.
Y son esos los momentos en los que uno se llena de un orgullo entre tonto, tierno y cursi. Porque sentís que algo bien estarás haciendo. Es una reafirmación mínima del legado que le queremos dejar y de que el mensaje llega. Y al parecer, no molesta. Y les das a elegir, y eligen ESO y no cualquier otra cosa.
Tal vez no sea gran cosa para muchos. Pero en mi caso el amor y la música tienen TODO que ver. Y dar amor y dar música es también dar alegría, esperanza de que todavía hay belleza al rededor. Es dar un mensaje de que el mundo no es un lugar tan espantoso como nos quieren hacer masticar todo el día, todos los días.
Por supuesto que hay dolor. No hay dudas de que existen la maldad y la injusticia. Pero repetirlo hora tras hora, día tras día no va a mejorar las circunstancias.
Sin embargo dar música, esperanza, amor... puede mejorar todo. Aunque sea un rato. Aunque sólo se los des a una persona. No importa. Esa persona, en ese preciso momento y si tiene la capacidad de dejarse llevar como un chico, puede ser feliz y olvidar lo demás. Y eso es un don. La música es un don. Si existe algún Dios o fuerza superior, debe ser muy parecido a un Ray Charles oscilando al son de un recuerdo de su Georgia natal, viéndola en su mente a oscuras. O un Beethoven deslumbrado por una oda a la alegría que sólo oye con el corazón. Incluso a un Bob Marley abogando por el amor y el respeto en una melodía que no conoce de tecnicismos pero que es en sí misma una bendición.
La música nos abre, nos llena y nos hace olvidar las barreras invisibles tan propias de nuestros días. Trasciende todo límite, no conoce de razas ni de intolerancia.
Quizás no deberíamos esperar a que se vuelva a cortar la luz. Porque esos momentos son tan necesarios para el alma que hay que preservarlos.
Canción de Redención. Ese fue el primer tema que me pidió mi hijo que tocara porque " es una canción re linda y habla de la libertad"...
En ese momento fui feliz de todas las maneras . Y para confirmar del todo que la musica conecta, me miro fijo y dijo"Ma.. que linda sos cuando estas feliz"
miércoles, 12 de marzo de 2014
Cerrando ventanas a la nada
Muchas veces, por una cuestión de aburrimiento, o por establecer contacto con terceros, o solo porque está de moda, caemos en las redes sociales.
Tuve una cuenta de Twitter y con ella aprendí un par de cosas que no quería aprender sobre el género humano:
1) Cuando somos anónimos, somos todos re pistola. Nos reímos a costas de otros, señalamos, acusamos, nos sentimos superiores. Pero sólo si no hay que dar la cara.
2) Hay mucha más gente que la que imaginaba (que cubre la franja de los 20 a los 40) que está muy al pedo todo el día.
3) Hay otras gentes que, si bien no están al pedo, buscan pequeños momentos de ocio (o los fabrican entre sus verdaderas obligaciones y responsabilidades cotidianas) para participar acotando constantemente, cosa de no quedar en el olvido tuitero.
4) Si tenés tetas grandes y sos tan generosa de mostrárnoslas a todos, seguramente tengas más seguidores que si mostrás tener un poco de inteligencia o algo de eso que ya ni me acuerdo como se llamaba... ah si! elegancia.
5) Hay mucho poeta reprimido.
6) Hay muchísimo jeropa.
7) Hay gente que si se cae twitter un día entero podrían ser hallados sin vida, en una bañera ensangrentada.
8) Hay mucha gente cholula tratando de establecer algún contacto (el que sea, por mínimo que fuere) con famosos y celebridades mediáticas.
9) Hay niñas de 13 o 14 hablando como si fueran putas de Cocodrilo que ya tienen 10 años de laburo o mujeres haciendo el esfuerzo por ser lo más ordinarias y conchudas posibles (esas tienen bocha de seguidores. Hola, eso somos como sociedad)
10) Hay famosos o mediáticos mostrando TODO lo que pasa en su vida (operaciones, tinturas de pelo, trabajos nuevos, guiones, trastiendas de espectáculos, culos, tetas, pitos, hijos, nietos, enemas, cumpleaños, asados, colonoscopías... TODO) Sabiendo que hay millones hurgando en sus éxitos y en sus miserias, que estarán ahí firmes para lamerles el ego.
Todo esto encontré en esta particular red social. Todo muy raro. Todo muy falopa.
Pero no quiero terminar este post sin decir que también encontré gente aburrida, que lee y quizás hasta se nutre de la estupidez ajena para no sentirse tan distinta. Esa gente que estaba aburrida como yo y sacó la cabeza por la ventana a ver que era eso de lo que todos hablaban, quizás hasta encariñándose un poco con este universo sin culpas, sin rostros visibles, donde cualquiera puede decir lo que quiera sin ningún tipo de consecuencias, es la gente que me dibuja una sonrisa en la cara. Porque me hace pensar que no TODO es tan falopa, tan berreta. No TODO chorrea tanto de la grasa de las capitales. No TODOS son tan iguales. Y los que no encajamos ni siquiera en Twitter, no somos 2 o 3. Se ve que hay más. Y eso a las lelas soñadoras de un universo mejor y menos elemental y dañino y envidioso... nos hace sonreir por demás.
Pero igual les aconsejaría que salgan al sol, como decía Billy Bond. Que vivan más la vida "real" porque seguramente gente así haga que la vida real sea un poco mejor. En el cyberespacio no se los necesita tanto, créanme. Con tuitstars que llenen todos los rincones de la boludez diaria necesaria es suficiente.
Cerré mi cuenta, y me fui. Cantando bajito a sentarme al sol con mi cuaderno. En el que escribo cosas que llevan más de 140 caracteres, y que seguramente nadie las marque como favoritas. Pero que no tienen nada que ver con la miseria, ni el chiste fácil y mucho que ver con la vida real, que en definitiva, es la que pasa volando mientras apretamos ENTER de forma casi masturbatoria.
Do the evolution, baby.
jueves, 12 de diciembre de 2013
Salvajismo relativo
Otra de las cosas por las que decidí empezar este blog, es porque todos tenemos un LADO B, una parte oscura, algo que esconder, secretos que no le contamos a nadie solo por temor a ser juzgados negativamente. Como animales que somos, todos tenemos algo salvaje que puja por salir y en muchos casos no logra pasar desapercibido.
No es el mío. Como madre de niños pequeños vivo tratando de mantener los buenos modales por el solo hecho de no dar un "mal ejemplo" Pero creanme, es TAN DIFICIL de sostener que no es extraño que cada tanto se me salte la cadena y aflore mi verdadero yo, con todos sus prejuicios, sus miserias e intolerancias, con sus malos modales y sus caprichos y obsesiones.
Y de alguna forma, al presenciar ese acto de rebeldía de mi propio inconsciente, no puedo evitar sonreír. Quizá porque es en esos momentos cuando nos damos cuenta que crueles, que viles y que... humanos podemos ser. Somos eso. Humanos. Ni buenos, ni malos. Solo el resultado de las circunstancias y de nuestro incontrolable instinto animal que no repara en normas de convivencia y que se caga absolutamente en la ética, la moral y las buenas costumbres.
Eso somos. Eso soy. Y el que diga que dentro suyo, muy en su interior, detrás de todas las caretas que fuimos comprando y aprendiendo a ponernos, no tiene ni una pizca de crueldad ni de bajeza, pues entiendo que esta mintiendo. Pero no lo juzgo. Es difícil hacerse cargo de ser un animal.
La necesidad I
Recuerdo cuando era chica cómo detestaba que me dijeran "nena", porque los adultos suelen darle a esa palabra un tono sobrador y superado, como queriendo que sepamos que no entendemos nada de nada y solo somos unos boludos a los que le falta andar muchos Kms. De adolescente se incrementó mi repulsión por ese término, porque en esa edad va sugerido con un tonito libidinoso que supongo que a ninguna mujer le debe gustar.
Y ya de "adulta" la palabrita recobró el significado de la infancia, pero incorporó el de la adolescencia. Es decir que si ahora me dicen "nena" siento que me tratan como una boluda y que hay algo insinuante y bajo en la pronunciación de esa palabra chota.
Por eso les pido que si leen este blog, y les gusta lo que en él aparece, o si lo odian, o si les parezco una boluda, o me quieren insinuar cosas obsenas o simplemente recomendarme que me dedique a otra cosa, por favor: díganme CUALQUIER COSA.
Pero no me digan NENA









