miércoles, 12 de marzo de 2014
Cerrando ventanas a la nada
Muchas veces, por una cuestión de aburrimiento, o por establecer contacto con terceros, o solo porque está de moda, caemos en las redes sociales.
Tuve una cuenta de Twitter y con ella aprendí un par de cosas que no quería aprender sobre el género humano:
1) Cuando somos anónimos, somos todos re pistola. Nos reímos a costas de otros, señalamos, acusamos, nos sentimos superiores. Pero sólo si no hay que dar la cara.
2) Hay mucha más gente que la que imaginaba (que cubre la franja de los 20 a los 40) que está muy al pedo todo el día.
3) Hay otras gentes que, si bien no están al pedo, buscan pequeños momentos de ocio (o los fabrican entre sus verdaderas obligaciones y responsabilidades cotidianas) para participar acotando constantemente, cosa de no quedar en el olvido tuitero.
4) Si tenés tetas grandes y sos tan generosa de mostrárnoslas a todos, seguramente tengas más seguidores que si mostrás tener un poco de inteligencia o algo de eso que ya ni me acuerdo como se llamaba... ah si! elegancia.
5) Hay mucho poeta reprimido.
6) Hay muchísimo jeropa.
7) Hay gente que si se cae twitter un día entero podrían ser hallados sin vida, en una bañera ensangrentada.
8) Hay mucha gente cholula tratando de establecer algún contacto (el que sea, por mínimo que fuere) con famosos y celebridades mediáticas.
9) Hay niñas de 13 o 14 hablando como si fueran putas de Cocodrilo que ya tienen 10 años de laburo o mujeres haciendo el esfuerzo por ser lo más ordinarias y conchudas posibles (esas tienen bocha de seguidores. Hola, eso somos como sociedad)
10) Hay famosos o mediáticos mostrando TODO lo que pasa en su vida (operaciones, tinturas de pelo, trabajos nuevos, guiones, trastiendas de espectáculos, culos, tetas, pitos, hijos, nietos, enemas, cumpleaños, asados, colonoscopías... TODO) Sabiendo que hay millones hurgando en sus éxitos y en sus miserias, que estarán ahí firmes para lamerles el ego.
Todo esto encontré en esta particular red social. Todo muy raro. Todo muy falopa.
Pero no quiero terminar este post sin decir que también encontré gente aburrida, que lee y quizás hasta se nutre de la estupidez ajena para no sentirse tan distinta. Esa gente que estaba aburrida como yo y sacó la cabeza por la ventana a ver que era eso de lo que todos hablaban, quizás hasta encariñándose un poco con este universo sin culpas, sin rostros visibles, donde cualquiera puede decir lo que quiera sin ningún tipo de consecuencias, es la gente que me dibuja una sonrisa en la cara. Porque me hace pensar que no TODO es tan falopa, tan berreta. No TODO chorrea tanto de la grasa de las capitales. No TODOS son tan iguales. Y los que no encajamos ni siquiera en Twitter, no somos 2 o 3. Se ve que hay más. Y eso a las lelas soñadoras de un universo mejor y menos elemental y dañino y envidioso... nos hace sonreir por demás.
Pero igual les aconsejaría que salgan al sol, como decía Billy Bond. Que vivan más la vida "real" porque seguramente gente así haga que la vida real sea un poco mejor. En el cyberespacio no se los necesita tanto, créanme. Con tuitstars que llenen todos los rincones de la boludez diaria necesaria es suficiente.
Cerré mi cuenta, y me fui. Cantando bajito a sentarme al sol con mi cuaderno. En el que escribo cosas que llevan más de 140 caracteres, y que seguramente nadie las marque como favoritas. Pero que no tienen nada que ver con la miseria, ni el chiste fácil y mucho que ver con la vida real, que en definitiva, es la que pasa volando mientras apretamos ENTER de forma casi masturbatoria.
Do the evolution, baby.
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