jueves, 21 de agosto de 2014

Culpa y castigos


Si la culpa es mia, o tuya, o de todos, no es lo importante. Lo importante es el contenido de la culpa. Desde que lugar nace. Hacia donde se dispara. Quienes quedan heridos en la balacera. Cuantos perdones se necesitarán para sanear el terreno, si es que existe dicha posibilidad.
Vivimos pensando en culpas, viendo la manera de echar culpas ajenas o atormentandonos por culpas propias. Para mi es insalubre. Para la religión católica, por ejemplo, es la base de todo. Nunca voy a olvidar lo que alguien me contó acerca de un colegio de curas al que asistía su padre. En los baños había un cartel en el que se leía:
"MIRA QUE TE PUEDO VER
MIRA QUE TE ESTOY MIRANDO
MIRA QUE HAS DE MORIR
MIRA QUE NO SABES CUANDO"
Hace falta decir más? Culpa en estado puro.
Y con culpa crecemos. Hasta culpa de nacer cargamos.. aquello del pecado original tan simpático.
No encuentro un sólo ejemplo donde la culpa ofrezca algo bueno.
No se de culpar, ni de culparme. No entiendo el concepto de culpa ni de castigo.
Pero se ve que la vida es más fácil de pilotear cuando encontramos a quien culpar y nos sentimos livianitos.

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