miércoles, 20 de agosto de 2014

Anécdotas


Después de mucho dar vueltas sobre filosofías baratas e historietas pasadas, llego a la conclusión de que la vida no es otra cosa que las anécdotas que coleccionamos para contar de viejos. Y yo de esas quiero tener muchas. El que no vive no tiene nada interesante para contar. Y no me importa si la mayoría de las anécdotas tratan sobre errores cometidos, porque el que no hace no se equivoca. Y prefiero equivocarme a la incertidumbre de lo que podría haber sido.  Por eso tengo una especie de llamador de ángeles que hace ruido cada vez que pasa una futura anécdota cerca. Y por supuesto trato de no dejarlas pasar.

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