domingo, 6 de abril de 2014

Fracaso del consenso


No se si le tenemos tanto miedo a la muerte como al sufrimiento. Si nos asusta tanto equivocarnos de persona, o en realidad el miedo es a la soledad.
Nunca fui de temerle a la soledad. De hecho, la disfruto bastante. Debe ser que cuando estamos solos no tenemos que escuchar opiniones ajenas, ni llegar a consensos en los que siempre hay uno que se queda con la sensación de haber sido estafado.
Podría decirse que es bastante intolerante de mi parte. Tal vez lo sea. Pero no me gasto en ocultarlo. Así soy. Me cuesta mucho consensuar y no sentir que me están cagando.  Seguramente es por eso que no sirvo para conformarme y me rehuso a dejar de vivir en pos de ser feliz.
Es muy probable que por estas características de mi persona a los demás les cueste también aceptarme como soy. Porque hay como una costumbre instalada de resignación y de "encajar en sociedad" y de hacer lo que "se supone", con la que jamás estuve de acuerdo y que repudio bastante.
No quiero ser lo que debería. Quiero ser como soy . Y no resignar ningún aspecto de la felicidad en el intento. Por todas estas cosas es probable que me muera sola. Ni siquiera me gustan los gatos como para ser "la vieja de los gatos"  Pero hoy por hoy no me desvela nada de eso.
La vida es demasiado corta como para desperdiciarla no siendo feliz. Cada día debería ser una oportunidad de ser un poco más feliz. Y si no lo es, probablemente sea bueno y acertado cambiar el rumbo.

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