El 19 de abril fué el día de los Pueblos Originarios de la Argentina.
Seguramente el 99% de la población de este hermoso país no lo sabía.
En nuestro país se habla de solidaridad, de Patria, de pertenencia, pero yo no veo que nos preocupe demasiado a quienes pertenecía realmente este territorio.
Hablamos de reivindicar las costumbres y tradiciones de nuestros antepasados inmigrantes, en su mayoría españoles e italianos, pero no hablamos de reivindicar el derecho de pertenecer de esos pueblos olvidados y masacrados.
En estos días tuve la mala suerte de tener que escuchar comentarios acerca de inmigrantes de países limítrofes y la relación entre falta de trabajo y trabajo inmigrante.
Pero no se habla de la falta de predisposición al trabajo de muchos habitantes de nuestro suelo.
Se comenta en todo el mundo la belleza de nuestros paisajes y la maravilla de nuestra riqueza natural, y nos jactamos de tener un país con los 4 climas y latitudes de ensueño que a todo turista hipnotizan. Pero nada se dice de los espíritus que habitan esos bosques, esas selvas, llorando injusticia por lo que les han arrancado.
El enorme Eduardo Galeano escribe en su libro "Vagamundo y otros relatos":
Nunca entendimos bien la idea de civilización."Estaban parados en una esquina de la capital, el jefe y, tres de sus hombres, sin miedo. No los sobresaltaba el vértigo del tráfico de las máquinas y los transeúntes, ni temían que los edificios gigantes pudieran desprenderse de las nubes y derrumbárseles encima. Sus corazones se compadecían de los millones de ciudadanos que les pasaban por encima y por debajo, por los costados y por delante y por detrás, sobre piernas y sobre ruedas, a todo vapor: “¿Qué sería de todos ustedes –preguntaban lentamente sus corazones- si nosotros no hiciéramos salir el sol todos los días?”
Nunca entendimos nada, a decir verdad.
Si es más lo que perdimos que lo que ganamos con el avance de la cultura europea y sus espejitos de colores y sus biblias cubiertas de sangre, no interesa, porque somos "civilizados" y no "salvajes".
No es salvaje bendecir las mismas armas que matarán luego a miles de "hijos de Dios".
No es salvaje someter al que piensa distinto y obligarlo a obedecer en nombre de nuestros credos.
Es muy civilizado tomar todo, aún lo que no nos pertenece, por la fuerza y llamando a catequizar a diestra y siniestra.
¿En qué mundo es llamada civilización una cultura que pisotea, desangra y saquea todo a su paso? Por supuesto, en el mundo occidental.
¿Qué clase de bestia baña un suelo con sangre de niños, de mujeres sometidas y ultrajadas, de ancianos?
Bueno, pues la misma que justifica todo en nombre de su Santidad.
No somos más que salvajes con un buen agente de marketing.
No somos dignos de estas tierras y de la sabiduría de esos hombres.
Besando cruces, odiando todo lo distinto.
Vergüenza de esta "civilización"


